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Sopa de cebolla

¿A quién no le apetece una buena sopa en los fríos días de invierno? Ésta es una buena opción  para reconfortar al estómago. Es una receta tradicional francesa que no falta a su cita en mi cocina de vez en cuando, porque es muy fácil de  hacer y te sale un primer plato de lujo disfrazado de sopita. 

Dificultad
Fácil
Preparación
10 min
Cocinado
35 min
Tiempo total
45 min
Raciones
4 personas
sopa de cebolla

Ingredientes

  • 1 litros caldo de carne, de pollo o de verduras
  • 4 cebollas medianas
  • 4 loncha pan
  • 1 manojo queso emmental para gratinar
  • 1 pizca sal
  • 1 chorrito aceite de oliva

Preparación

  1. Podemos usar el caldo que más nos guste, o el que tengamos a mano: ideal un caldo de pollo o simplemente un caldo de verduras para cocinar un rico plato vegetariano.
  2. Cortamos las cebollas en aros finos, o en medios aros, que es más fácil. Los ponemos en una sartén grande, con bastante fondo, con un chorrillo de aceite y una pizca de sal, a rehogar muy despacio. Queremos que se pongan muy blanditos antes de coger color, lo que puede llevar algo más de media hora. Los movemos un poquito de vez en cuando, para que se hagan de forma homogénea, porque seguramente hay una buena montaña de aritos de cebolla.
  3. Cuando la cebolla comienza a coger un poco de color y está muy, muy blandita, incorporamos el caldo a la sartén, y lo cocemos todo junto unos minutos.
  4. Mientras, untamos con ajo unas rebanadas de pan y las tostamos, en el tostador o en una sartén, sin aceite.
  5. Vertemos la sopa en recipientes aptos para el horno. Podemos usar cazuelas de barro individuales, o una grande y luego repartir (sin peleas, por favor, todas las raciones son iguales). Encima de cada ración irá una rebanada de pan y un poco de queso rallado. Lo gratinamos unos minutos y se acabó. ¡Ya está!

Notas

¡Qué recuerdos me trae esta sopa! La primera vez que la probé fue precisamente en París, en una escapada romántica de fin de semana con mi novio de entonces, que es mi marido de ahora. En la mínima terraza de un restaurante en Monmartre, después de una tarde de paseo magnífica y emocionante. Como éramos unos pobres españolitos sin dineros, teníamos como costumbre ponernos ciegos en el desayuno buffet del hotel y pasábamos el resto del día sin apenas comer, así que te puedes imaginar cómo me supo la cena. Pura ambrosía, y en cuanto volví a España me puse a reproducirla.

Supongo que la receta francesa utilizará mantequilla en lugar de aceite de oliva, pero yo me resisto un poco a abandonar las costumbres de nuestra cocina y utilizo aceite. Total, son cuatro gotas...