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Rosquillas de la abuela Simona

En el cuaderno de Recetas Maravillosas de mi madre, apuntadas a boligrafo sobre una cuadrícula, (algunas ya medio descoloridas), encontré uno de estos días la receta de las Rosquillas de la abuela Simona. La madre de mi padre, a la que siempre conocí con el pelo blanco inmaculado, una mujer dulce y resignada, y que hacía las rosquillas midiendo las cantidades con cascarones de huevo. Así que decidí que, como fuera, tenía que convertir esas medidas en algo objetivo.  Tres toneladas de rosquillas más tarde, y con dos kilos de más, obtuve el visto bueno de mi padre: lo comparto con vosotros, que lo disfruteis.

Dificultad
Difícil
Preparación
10 min
Cocinado
20 min
Tiempo total
30 min
Raciones
20 Unidades
Rosquillas de la abuela Simona

Ingredientes

  • 1 huevo
  • 70 ml leche
  • 70 ml aceite
  • 45 ml anís
  • 0,5 vaso azúcar
  • 1 pizca sal
  • 0,5 sobre levadura en polvo
  • 400 gramos harina de repostería
  • 1 litros aceite para freír
  • 0 al gusto azúcar con canela para espolvorear

Preparación

  1. En una fuente honda, batimos el huevo con los líquidos y con el azúcar.
  2. Añadimos la harina, con la levadura, poco a poco, mientras vamos removiendo con una cuchara.
  3. Cuando la masa empiece a tener consistencia, comenzamos a amasar con las manos. La cantidad de harina es orientativa, tenemos que echar sólo hasta que podamos amasar sin que se nos pegue mucho a los dedos. En ese punto la tapamos con un paño y la dejamos reposar un ratito, con media hora bastará.
  4. Ponemos al fuego una sartén con buena cantidad de aceite. Al lado podemos poner un plato con un papel de cocina, y otro con azúcar mezclado con canela.
  5. Con un pellizco de masa, hacemos el típico gusano, de un dedo de grosor, y unimos los extremos para formar un círculo. Si se nos pega a los dedos un poquito podemos aceitarnos las manos. (si se nos pega muchísimo y no podemos hacer nada, le falta harina, así que se la añadimos y amasamos hasta que esté bien). Al formar las rosquillas tendremos que tener en cuenta que se inflan al freírse. Yo rodeo mis cuatro dedos -todos menos el pulgar- con el "gusano" de masa, para que os hagais una idea de la forma que hay que darles.
  6. El aceite no tiene que estar muy caliente: haz una o dos de prueba, para que veas cómo se van inflando antes de dorarse. Si pones el fuego muy fuerte se tostarán y no aumentarán lo suficiente par estar esponjosas, pero si es demasiado flojo se te desharán en el aceite. En seguida cogerás el aire a la temperatura. En mi fuego, yo lo pongo al 7 (tengo del 1 al 12), por si sirve de referencia. Les damos la vuelta para que se doren por los dos lados.
  7. Según las sacamos del aceite, las ponemos en el papel absorbente un minuto, y después las pasamos por el azúcar mientras sigan calientes. Es la mar de entretenido: Formas tres rosquillas, las fríes, rebozas otras por el azúcar, sacas las de la sartén, formas otras tres...

Notas

Para acompañar al café después de comer, para desayunar, para merendar, para pecarrrr...

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