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Potaje de Vigilia

En Semana Santa, el bacalao es protagonista, incluso en los platos de cuchara. Este potaje de vigilia, o de Cuaresma, es un plato único delicioso, y en realidad se puede tomar en cualquier momento del año. 

Dificultad
Fácil
Preparación
10 min
Cocinado
35 min
Tiempo total
45 min
Raciones
4 raciones
Potaje de Cuaresma

Ingredientes

  • 200 gramos garbanzos secos
  • 150 gramos alubias secas
  • 300 gramos bacalao salado
  • 250 gramos espinacas frescas
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolla
  • 1 tomate grande
  • 1 loncha pan
  • 2 cucharadas pimentón dulce
  • 1 hoja de laurel
  • 1 chorrito aceite de oliva
  • 2 cucharadas vinagre

Preparación

  1. Aunque no tiene ninguna dificultad, para hacer el potaje necesitamos cierta planificación: El bacalao seco tendremos que ponerlo a desalar. Si tenemos una pieza grande, necesitamos meterlo a remojo 48 horas antes, si hemos comprado trozos o "migas" de bacalao seco, con ponerlas el día anterior es suficiente.


    La noche anterior a cocinar el potaje ponemos las legumbres a remojo, por separado, con agua abundante, para que no se beban toda el agua y se queden secas en el proceso.


    Ya es de día, y nos ponemos manos a la obra:
  2. En una olla ponemos las judías y echamos agua fría de sobra. En esa agua vamos a cocinar también los garbanzos,y debe cubrir a todas las legumbres. Ponemos la olla en el fuego y cuando rompa a hervir añadimos los garbanzos. Si estamos usando una olla a presión (cosa que recomiendo) las coceremos durante 25 min, en una cazuela convencional necesitaremos al menos una hora y media hasta que estén blanditos.
  3. Mientras tanto, picamos la cebolla y troceamos los tomates.
  4. En una sartén ponemos un chorro de aceite. Cuando esté caliente, freímos rápidamente el pan con el diente de ajo, sacamos ambas cosas y las reservamos.
  5. En la misma sartén ponemos a pochar la cebolla picadita cinco minutos, añadimos el tomate y lo freímos diez minutos todo junto. Al final, añadimos el pimentón. Entonces lo apartamos en el mismo bol que el pan y el ajo y lo trituramos todo junto añadiendo un chorritín de vinagre.
  6. Abrimos la olla para comprobar que las legumbres están bien cocidas, y si lo están añadimos el mejunje que acabamos de triturar y la hojita de laurel.
  7. Mantenemos el hervor en la olla, despacito, y vamos añadiendo las espinacas a puñaditos, según van reduciendo de volumen.
  8. Por último, hacemos lo mismo con el bacalao. Una vez que lo tenemos todo en la olla, lo agitamos un poco agarrándola por el asa y lo dejamos cocer cinco minutos más. No metemos mucho el cucharón para que no se destrocen los pedazos de pescado.
  9. Probamos el punto de sal (seguramente haya que añadir un poco), y listo.

Notas

Como para casi todo en esta vida, hay algunas trampillas que se pueden hacer alegremente para acelerar la preparación de este guiso: 

  1. El bacalao. Puedes encontrar en las tiendas bacalao desalado, sin que tengas que desalarlo tú. Nos vale perfectamente el bacalao congelado al punto de sal. 
  2. Las legumbres. Donde estén las legumbres cocidas en casa, que se quiten las de bote, pero una necesidad es una necesidad. Si es tu caso, procura lavarlas muy muy bien, y ponlas a hervir con el resto de los ingredientes, sin cocerlas antes.
  3. Las espinacas frescas, en este caso, es lo más rápido de cocinar, pero si quieres usar las congeladas, tendrás que descongelarlas antes de echarlas en el guiso, para no enfriar todo el potaje.
  4. Por supuesto, siéntete libre de echar solamente garbanzos, si prefieres, o variar la proporción de garbanzos-alubias. 

Si lo preparas de un día para otro, mejor. Ganas en sabor y como es un plato de legumbres al que no le  aportas apenas grasa, es muy saludable. Este es una de esas comidas que en cada casa se prepara de una manera, y es muy común añadir un puñado de arroz al final, (si lo  has preparado con antelación, añade el arroz el día que lo vayas a comer) que se cuece con el caldo. Si no lo  has probado nunca, te lo recomiendo encarecidamente.