- segundos platos
- entrantes
- tapas
- cena
- comida
Patatas bravas
Otro de los platos estrella del tapeo, que no falta en ninguna barra de bar, mejor o peor conseguidas, pero siempre apetitosas. Piden a gritos una cervecita, o un vino, y una buena conversación.Y éstas, que las hacemos nosotros mismos, con los mejores ingredientes, recién cocinadas, nos dejan la boca un poco calentita y saben a gloria. Probadlas.
- Dificultad
- Fácil
- Preparación
- 20 min
- Cocinado
- 20 min
- Tiempo total
- 40 min
- Raciones
- 6 raciones
Ingredientes
- 6 patatas grandes
- 3 dientes de ajo
- 1 cebolla
- 1 kg tomate frito
- 0,5 vaso vino blanco
- 1 cayena
- 2 cucharadas pimentón dulce, picante o mezclado
- 0,25 litros aceite de oliva para freír
Preparación
- Primero vamos a preparar la salsa:
- En una sartén con un chorro de aceite, salteamos primero el ajo picado. Cuando esté doradito, pochamos la cebolla con un pellizco de sal y cuando esté blandita, añadimos la cayena, el pimentón, el tomate y el vino. El tema del picante es al gusto, en una escala del 0 al 10 puedes pasar por todos los números quitando o poniendo cayena y pimentón picante. Si no quieres que piquen nada de nada, pon sólo pimentón dulce.
- Lo cocinamos a fuego lento quince minutos, y luego pasamos la salsa por la batidora.
- Las lavamos y las troceamos "chascándolas". Las salamos y las freímos en abundante aceite, al principio no muy caliente para que se ablanden, y los últimos minutos subimos el fuego a tope para que se doren. Mejor freír en dos tandas y que estén un poco holgadas en la sartén, o acabaremos con un puré de patata. Por supuesto, puedes hacer lo mismo en la freidora.
- Al sacarlas,las dejamos en un plato con papel absorbente unos minutos.
Notas
Como todo el mundo sabe, el día del cumpleaños de uno tiene derecho a elegir el menú. O al menos, así ha sido durante milenios en mi familia, es una tradición ancestral, y no sirve de nada que odies los chipirones en su tinta si es el plato preferido de tu hermana (por poner un ejemplo). Y estas patatillas han sido prácticamente un plato fijo cada 20 de Abril, eso sí, no había ni la más mínima protesta por parte de nadie.
Ponte una cañita, y a mí otra. Coge un palillo. Una, dos, y ¡tres! ¡Al ataque!