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Merluza rebozada
Parece una bobada, ¿verdad? Una receta de merluza rebozada, vaya con la de MiMenú, se creerá muy lista... Pero ¡no! hay una razón muy sencilla para que yo ponga esta receta. Y es que tiene que formar parte de nuestra dieta habitual, forma parte de nuestro recetario ancestral, y no siempre se tiene tiempo y ganas de hacer un megaplato-super-elaborado. Espero saber explicar los pequeños truquillos que hacen que la merluza rebozada sea una delicia cotidiana.
- Dificultad
- Fácil
- Preparación
- 15 min
- Cocinado
- 10 min
- Tiempo total
- 25 min
- Raciones
- 4 Raciones
Ingredientes
- 1 kg merluza o bacalao fresco
- 2 huevos
- 0,25 kg harina
- 0,25 litros aceite de oliva
- 1 pizca sal
Preparación
- Si compramos el pescado entero, podemos pedir que nos lo corten en rodajas, o bien, que nos saquen los lomos y nos los troceen, con la ventaja de que nos olvidamos de las espinas (¡eh, que no las tiren, que con ellas puedes hacer un caldo divino para paella o sopa!).
Ya estamos en casa. Vamos a trabajar, pero poco. - Preparamos tres platos: en uno, batimos los huevos. Será una manía, pero a mí me gusta que estén bien batidos, con energía. En otro, ponemos la harina. Y en el tercero iremos colocando el pescado después de freírlo.
- Ponemos el aceite en una sartén mediana para que vaya cogiendo temperatura.
- Lavamos rápidamente el pescado (para quitar posibles restos de escamas o sangre, pero sin recrearnos) y lo secamos con cuidado dejándolo en un trapo limpio, sin espachurrar. La merluza es un pescado de sabor tan suave que no le viene mal un poco de alegría, si echamos una pizca más de sal lo agradecerá, siempre que no tengas hipertensión o retención de líquidos, claro.
- Lo pasamos por harina. A conciencia. Por todos sus lados. Sacudimos el exceso y lo metemos en el huevo, ayudándonos con un tenedor, haciendo lo mismo. Que quede bien embadurnado. Y cuando el aceite esté caliente, cogemos el pescado con el tenedor, dejamos que caiga el huevo sobrante y lo echamos a freir en la sartén.
- Freímos el pescado por los dos lados, sin amontonarlo en la sartén, poco a poco. Si las rodajas o los trozos son gorditos tendrás que bajar una pizca el fuego para que se cocinen por dentro, pero sin pasarse, porque como los frías demasiado se van a quedar secos. Es difícil dar unas instrucciones exactas, ya que depende del tipo de fuego, el tamaño de las piezas, de la sartén...Si se te quema enseguida está claro que el fuego está demasiado fuerte. Bájalo un poquito y trata de que las piezas de pescado tarden entre tres y cinco minutos por cada lado en coger ese bonito color dorado.
- Cuando estén listas, las colocamos en un colador durante unos segundos para que caiga el aceite de la fritura y después las pasamos al plato. Personalmente, no me gusta poner papel absorbente en el plato cuando lo que frío es una merluza o un bacalao, porque puede soltar los jugos en el plato, hacer una paparrucha con el papel y encima nos comemos el pescado seco como una suela.
- ¡A comeeeeer!
Notas
No me digais que no es un plato de toda la vida. Forma parte de nuestra infancia, el ritual del rebozado y la mini-tortilla harinosa que hacía la abuela con el resto del huevo. Y aunque sea una fritura, no es nada grasienta,el pescado blanco tiene menos de un 2% de grasa, y es absolutamente saludable.
En cuanto a la piel, se puede comer sin problemas, está perfecta. Si no te gusta, y te da "cosa", la retiras y ya está. También puedes pedir el pescado sin piel, pero la merluza, que es muy delicada, se puede desbaratar con tanto trajín.
En el momento de comer, una rociada de zumo de limón, y te chupas los dedos. Pero si te ha sobrado del día anterior, o quieres tenerla preparada con antelación, puedes recurrir a un truquillo para hacerla más jugosa: dorar un par de dientes de ajo en aceite de oliva bueno, y cuando se enfríe un pelín echar un chorrito de vinagre. Incorpora el pescado a la sartén, que se impregne bien, y vuelves a tener un plato de lujo en dos minutos.