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Mejillones con salsa picante

Los mejillones, tan baratitos, tan humildes, son un auténtico manjar. Puro mar. Y en esta receta, con ingredientes que todos tenemos en casa, os enseño como cocinarlos, en un momento y con un resultado espectacular.

Dificultad
Fácil
Preparación
25 min
Cocinado
10 min
Tiempo total
35 min
Raciones
4 raciones
Mejillones en salsa  picante

Ingredientes

  • 1 kg mejillones
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 cucharadas pimentón
  • 1 cayena
  • 1 cucharadas harina
  • 0,5 vaso vino blanco
  • 1 chorrito aceite de oliva

Preparación

  1. Lo que más tiempo nos va a llevar para cocinar los mejillones es limpiarlos antes. Si tenemos un poco de ojo, al comprarlos buscaremos que no estén muy llenos de lapas, de barbas y demás guarrerías marinas, y así trabajaremos un poco menos. En casa los limpiaremos uno a uno, raspándolos con un cuchillo y quitando las barbas que salen por fuera de la concha. Por si acaso, desechamos los que estén rotos o abiertos, no sea que estén malos y nos den un dolor de estómago.
  2. Cuando ya los tengamos relucientes, los ponemos en una cazuela, a ellos solos, al fuego. Le ponemos una tapa, para que coja antes temperatura, y cuando veamos que están todos abiertos, los podemos retirar. Los mejillones se abren con el calor y sueltan un montón de líquido, que emplearemos para la salsa.
  3. Mientras se abren los bichitos, picamos el ajo menudito y la cebolla. Los ponemos a pochar en una sartén con un poco de aceite, y cuando esté bien blandito, incorporamos la harina y le damos un tueste de un minuto, sin dejar que se pegue.
  4. Para entonces seguro que ya se han abierto los mejillones. Los retiramos del fuego, para que no se salga toda el agua, mientras echamos el pimentón y la cayena en la sartén. Lo removemos unos segundos y, con la ayuda de un colador, añadimos poco a poco el líquido de los mejillones. Seguramente sea mucho, no lo eches todo al principio, que para añadir siempre hay tiempo. Lo ponemos a cocer a fuego lento, removiendo de vez en cuando.
  5. Mientras, volvemos a los mejillones. Los sacamos de las conchas, dejando algunas para utilizarlas como cuchara. No perdamos de vista la salsa, si espesa mucho echamos un poco más de líquido.
  6. Cuando haya cocido cinco minutos, podemos triturar la salsa con una batidora (no es un paso imprescindible si no te importan los trocitos) Eso sí, ten en cuenta a la cayena si la trituras: te quedará bastante más picante que si se queda entera. También puedes buscarla y sacarla antes de triturar.
  7. Muy bien, ya está. Ponemos los mejillones en una fuente, le echamos la salsita por encima, y a disfrutar.

Notas

No he especificado si el pimentón debe ser dulce o picante, porque depende de lo valiente que sea cada uno, o de lo que sus papilas gustativas sean capaces de aguantar. Para mí, ya está bien con la cayena, y le pongo sólo pimentón dulce, pero para machotes con lengua de acero se pueden mezclar ambos tipos. Y comprar más botellas de Albariño. 

Y para tener un plato único, puedes utilizar estos mejillones para acompañar unos espaguetis. Están buenísimos.