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Lasaña de carne

La lasaña, o "lasagna" por excelencia, es la lasaña de carne. Yo no me resisto a aportarle algunas vitaminas en forma de verdura, que además le proporcionan jugosidad y colorido, pero el ingrediente principal será la carne de ternera, junto con la pasta. Un plato por el que Garfield estaría dispuesto a cualquier cosa.

Dificultad
Normal
Preparación
30 min
Cocinado
30 min
Tiempo total
1 h
Raciones
6 Raciones
Lasaña

Ingredientes

  • 750 gramos carne picada de ternera
  • 1 paquete lasaña placas precocidas
  • 1 cebolla
  • 0,5 pimiento rojo
  • 0,5 pimiento verde
  • 1 calabacín o berenjena
  • 1 lata tomate triturado o frito, si lo tienes hecho
  • 1 paquete queso rallado
  • 0,5 litros Bechamel
  • 100 ml nata líquida
  • 1 pizca orégano
  • 0 al gusto sal, pimienta
  • 1 chorreón aceite de oliva
  • 1 diente de ajo

Preparación

  1. Como siempre, nos organizamos para optimizar el tiempo y pasar el menor rato posible en la cocina, que aunque nos encante cocinar, muchas veces tenemos otras mil tareas pendientes. ¡Qué le vamos a hacer! Al menos tenemos el consuelo de que vamos a comer de maravilla.
  2. Comenzamos lavando y picando el ajo, la cebolla, los pimientos y el calabacín. Si te gusta más la berenjena puedes ponerla, o incluso un trozo de cada. Además de conseguir que la carne cunda un poco más, en casa nos encanta que quede un poco más jugosa todavía. Claro, que si pasas de la verdura, puedes no ponerla e ir directamente al paso 3.
  3. En una sartén grandota echamos el aceite y doramos primero un minuto el ajo, luego incorporamos las verduras con su pizca de sal y las pochamos diez minutos a fuego suave. Cuando empiecen a estar blanditas, añadimos el tomate y lo freímos todo junto siete minutos más. Si tenemos el tomate ya frito, con darle una vuelta con la cuchara y removerlo es suficiente. Especiamos alegremente con el orégano y las hierbas que más nos gusten.
  4. Mientras se fríe el tomate, rehogamos la carne con una gota de aceite en otra sartén. Sólo un par de minutos, añadimos una pizca de sal y pimienta, y cuando empiece a tomar color la juntamos con el tomate. Ya tenemos la carne para nuestra lasaña.
  5. Preparamos la bechamel con maicena, en un momento, como explico aquí, pero antes encendemos el horno a 200 grados, con calor arriba y abajo.
  6. Las placas de lasaña precocidas nos ahorran tener que estar hirviéndolas, lo que resulta un poquito engorroso y lleva bastante tiempo. Aunque en las instrucciones recomiendan remojarlas durante diez minutos, con esta lasaña quedan perfectas aunque no lo hagas. Eso sí, hay que asegurarse de ser generosos con las salsas. Otra cosa: si quieres que la lasaña sea alta, busca una fuente con bastante fondo y no muy grande. Si eliges una fuente muy amplia, la lasaña tendrá menos capas y quedará más extendida. No por ello va a estar peor, es solamente una cuestión estética. Para 6 raciones, yo uso una fuente que mide 18x25 cm.
  7. Comenzamos extendiendo un poco de bechamel en el fondo de la fuente, y encima colocamos una capa de placas de lasaña. Sobre esta ponemos la tercera parte de la carne, y regamos con un poco de nata. Colocamos otra capa de pasta, y repetimos la operación dos veces más. Para terminar, acabamos con una generosa capa de bechamel y queso rallado por encima.
  8. Lo horneamos media hora, vigilando que por arriba quede dorada pero no quemada. Cuidado, si vemos que va muy fuerte bajamos un poco la temperatura del horno hasta 180 grados, y si es necesario, al terminar podemos gratinarla unos minutos. Este tiempo de horno es para que las placas de lasaña se ablanden y queden en su punto, además de que todos los ingredientes acaben de cocinarse juntos.

Notas

Puedes preparar la lasaña con antelación perfectamente, digamos el día anterior, y hornearla el día que vayas a comerla.  Sólo tienes que tomar dos precauciones: una, que la pasta esté totalmente cubierta, sin asomar ninguna punta, porque se quedará reseca y dura; y dos, taparla bien con un plástico o aluminio y conservarla en el frigorífico. Si optas por congelarla, lo mismo: la descongelas el día antes y la horneas antes de comer.

 Alguna vez he contado que una tradición heredada de casa de mis abuelos (al menos), es que, el día del cumpleaños de uno, elige el menú. Así, ha habido platos fijos para estos días señalados en nuestros calendarios, le gustara o no a los demás. Claro que si no gustaba, había protestas, ("¡jobar,lo mismo otra vez, elige otra cosa!") pero el 26 de Diciembre no se oía ni una queja. Era mi cumpleaños, y había lasaña.

Por supuesto, Garfield, este año estás invitado.