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Gallo "empanao"
De tapas por Cádiz, los que saben de lo que hablan me recomendaban el "gallo empanao". No se trata del gallo que hace "kikirikí", claro, ni siquiera del gallo que compramos como tal en Madrid, sino el que aquí se llama Pez de San Pedro. Su carne es firme y jugosa,y le encantará a los peques y a los mayores.
- Dificultad
- Fácil
- Preparación
- 15 min
- Cocinado
- 10 min
- Tiempo total
- 25 min
- Raciones
- 4 Raciones
Ingredientes
- 1 pez de San Pedro
- 0 al gusto sal
- harina
- 2 huevos
- pan rallado
- 0,25 litros aceite de oliva
Preparación
- Le pedimos a nuestro pescadero que nos limpie el gallo, sacando los filetes y quitando la piel. Así prepararemos nuestro pescadito en un santiamén.
- En casa, cortamos los filetes en trozos del tamaño que más nos guste. Mejor si pueden comerse en un par de bocados como mucho. Los salamos.
- Ponemos aceite a calentar en una sartén. Mientras, batimos los huevos, y preparamos un plato con harina y otro con pan rallado. También ponemos un trozo de papel absorbente en una bandejita.
- Pasamos los trocitos de pescado por harina, huevo y pan rallado.
- Cuando el aceite esté caliente, los freímos por los dos lados, hasta que estén dorados y crujientes. Los escurrimos bien y los colocamos sobre el papel absorbente.
- Lo acompañamos con una ensalada verde, y si queremos con salsa mahonesa o tomate.
Notas
Esta es una versión saludable de los palitos de pescado que se venden congelados, con esa textura crujiente y sin aditivos. Como sólo utilizamos los filetes, nos queda gran cantidad de espinas para elaborar ricos caldos para arroces o pastas. Además podemos empanar muchos tipos de pescado: filetes de gallo, de merluza, cualquiera que tenga un buen tamaño para que los filetes no queden raquíticos.
Ya he dicho que este pez, tan feo y malencarado, se conoce como Pez de San Pedro, pero tiene multitud de nombres, al igual que pasa con otros muchos pescados. En este país con tanta costa, tiene dos santos diferentes: en unos sitios es de San Pedro o Gallo Pedro, y en otros (en la cornisa cantábrica), como San Martiño o Martiño a secas, que es Martín en castellano.