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Curry de pollo y mango
A la India. Allá fuimos de viaje de novios. Yo embarazada, de once semanas, vomitando por las esquinas. No so-por-ta-ba los olores. Luchaba a brazo partido en cada restaurante: "¡not-spicy, please!" para luego llorar delante del plato que no era capaz de comerme, bajo la mirada asombrada del pobre camarero. Me ha costado años reconciliarme y volver a disfrutar con la comida india. Eso sí, en las maravillosas fotos que nos hicimos en ese maravilloso país aparezco muerta de hambre, ilusionada y feliz. ¡Que me quiten lo bailao!
Tenéis que probar esto. Es una delicia, rápido de hacer y realmente exquisito, a la altura de los currys más elaborados (iba a decir currados, pero me ha parecido pasarme de graciosilla). Acompañado de un sencillo arroz hervido disfrutaréis de un plato exótico y original.
- Dificultad
- Fácil
- Preparación
- 10 min
- Cocinado
- 10 min
- Tiempo total
- 20 min
- Raciones
- 4 Raciones
Ingredientes
- 1 cebolla
- 0,5 mango maduro
- 3 pechugas de pollo en realidad, medias pechugas
- 1 vaso caldo de pollo grande
- 4 cucharadas leche de coco
- 1 cucharaditas curry
- 1 pizca jengibre en polvo
- 1 chorrito aceite de oliva
- 1 pizca sal
- 1 pizca pimienta negra
Preparación
- Verás que resultado tan sorprendente, y en muy poco tiempo. Vamos a trabajar:
- Antes de empezar con esta receta dejamos cociendo el arroz, y así tendrás listas las dos cosas, el curry y el arroz, a la vez. Si quieres la chuleta de cómo cocer un arroz blanco suelto y en su punto, míralo aquí.
- Ponemos una sartén un poco honda al fuego para que se vaya calentando con el aceite. Antes de que se queme, cortamos las medias pechugas en tres trozos cada una, quitando los restos de telillas y huesos que pueda tener. Echamos un poco de sal y de pimienta. Doramos los trozos dos minutos por cada lado y los sacamos a un plato.
- Picamos la cebolla finamente y la rehogamos bajando un poco el fuego, con una pizca más de sal. Cuando esté pochada, añadimos el mango cortado en cubitos, lo mezclamos bien y vertemos el caldo para que cueza junto dos minutos.
- Volvemos a meter los trozos de pollo a la sartén y si es necesario añadimos un poco de agua. El pollo no debe estar cubierto de líquido, pero sí tener suficiente para cocerse, al menos hasta la mitad de su altura. A los cinco minutos damos la vuelta al pollo e incorporamos la leche de coco y una pizca de jengibre. En tres minutos más, apagaremos el fuego. El pollo tiene que quedar jugoso, cocido pero nada seco.
- El curry está listo, yupiii... a disfrutarlo.
Notas
A ver, que aclaro lo de las pechugas: Cada pechuga del pollo está dividida en dos partes, que normalmente se venden separadas. Si al carnicero le pides una (1) pechuga, puede que te dé dos piezas. Yo me refiero a cada parte de esa pechuga, intentando evitar confusiones, pero puede que lo esté liando más. Para que quede claro, donde pongo tres pechugas de pollo me refiero a tres piezas. Tres medias pechugas. Una pechuga completa y media más. Y si lo he liado aún más, me lo decís y ya veremos cómo lo aclaro, uf.
Para que quede más oriental, este plato queda perfecto con arroz basmati. Lo mezclas con el curry y disfrutas como un enano.
El Curry, en polvo, ese botecito, es una mezcla de especias que lleva cúrcuma, comino, clavo, pimentón, jengibre, nuez moscada, pimienta... en distintas proporciones, según la marca. El resultado es un polvito muy aromático pero suave. A mí no me gusta mucho el picante, lo consumo con muuucha moderación, pero a este plato le viene fenomenal el sabor dulce y picante del jengibre, por eso le añado un poco más. No es un curry para sufrir, veréis que suave está.