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Croquetas de pollo

Pongamos que ayer hicimos un rico caldo bien sustancioso, y ahora tenemos mirándonos tristemente desde un plato al pobre muslo de pollo cocido, con la compañía de unos huesos resecos. Tranquilo, pollito, que aún tienes una misión: vamos a hacer contigo unas ricas croquetas. Y no va a quedar de ti ni la sombra.

Dificultad
Difícil
Preparación
30 min
Cocinado
30 min
Tiempo total
1 h
Raciones
30 unidades

Ingredientes

  • 50 gramos mantequilla
  • 50 gramos aceite de oliva
  • 120 gramos harina de trigo
  • 200 gramos carne de pollo cocida o mitad de pollo y mitad de jamón
  • 0,5 cebolla
  • 1 litros leche
  • 2 huevos
  • 0,5 kg pan rallado
  • 0,25 litros aceite para freir

Preparación

  1. Primero de todo, desmenuzamos la carne de la que dispongamos para hacer las croquetas. Tanto si es pollo, como jamón, como otro tipo de carne cocida, le quitamos los huesos y la picamos en trozos pequeños.
  2. En una cazuela de base ancha, ponemos a calentar el aceite y la mantequilla.
  3. Picamos la cebolla muy fina, y la rehogamos a fuego lento para que se ponga bien blandita. Añadimos la harina y la dejamos tostar unos minutos, sin dejar de remover con una cuchara de palo. Entonces echamos la carne y lo mezclamos todo bien, con un poco de sal.
  4. Retiramos la cazuela del fuego y vertemos una buena cantidad de leche, aproximadamente la mitad, y removemos con energía. Tenemos que conseguir disolver bien la harina en la leche. Cuando lo hayamos hecho, volvemos a ponerla en el fuego, subiéndolo al máximo, sin dejar de mover. Cuando empiece a espesar, añadimos el resto de la leche poco a poco, bajamos el fuego y dejamos que cueza muy despacio diez minutos, removiendo para que no se pegue.
  5. Prueba la masa, añade sal si hace falta y la vertemos en una bandeja o fuente hasta que se enfríe, y la metemos en el frigorífico. La masa tiene que estar bien fría para que las croquetas se modelen fácilmente, así que lo mejor es prepararla la víspera del día D.
  6. Damos forma a las croquetas con las manos, las pasamos por huevo primero y pan rallado después y las freímos en aceite bien caliente.

Notas

Si no vamos a comernos todas las croquetas de una sentada, lo mejor es congelarlas cuando ya están rebozadas. Así sólo tendremos que sacarlas del congelador y freírlas directamente, sin descongelar, la próxima vez, teniendo sólo la precaución de comenzar con el aceite no tan caliente y freírlas más despacio para que no se queden frías por dentro. Para congelar las croquetas procuraremos colocarlas extendidas sin que se toquen (la bandeja de los hielos es ideal para eso) y cuando ya estén duras podemos meterlas tranquilamente en una bolsa de congelación.