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Arroz blanco

Es casi la hora de comer. Abres el frigorífico y el eco te devuelve tu grito de desesperación. ¡Vacío! ¡No hay nada más triste en el mundo que eso! Pero espera, espera… tienes arroz. ¡Estás salvado! Hoy no morirás de hambre, pero esta tarde vas a hacer la compra, sin falta.

Un arroz hervido lo hace cualquiera, pero un arroz blanco suelto, en su punto, y con un toque de sabor, tiene su truquillo. Ahora te lo explico.

Dificultad
Fácil
Preparación
5 min
Cocinado
12 min
Tiempo total
17 min
Raciones
4 personas
arroz blanco

Ingredientes

  • 2 vaso arroz
  • 4 vaso agua
  • 1 diente de ajo
  • 1 pizca perejil seco
  • 1 chorrito zumo de limón
  • 1 chorreón aceite de oliva

Preparación

  1. En un cazo mediano pon aceite a calentar, sin escatimar.
  2. Doramos el diente de ajo picado , o si preferimos no encontrárnoslo lo doramos entero.
  3. Rehogamos el arroz un par de minutos con el aceite, que quede bien impregnado. Añadimos el perejil y salamos una pizca.
  4. Vertemos el agua y desde que empiece a cocer esperamos doce minutos. Ponemos una tapadera y esperamos cinco minutos a que repose y absorba el líquido sobrante.
  5. Abrimos y echamos un chorrito de zumo de limón. Tanto el limón como el ajo y el perejil sirven sólo para dar aroma y sabor, así que son totalmente optativos.

Notas

Aparte de ser una guarnición perfecta para muchos platos de carne o pescado, puedes disfrutarlo como plato único con unos huevos y tomate frito, unas salchichas frescas cocidas al vino, unos champiñones al ajillo…

Se tarda tan poco en hacer que merece la pena cocinarlo justo en el momento de comer. El arroz así, de un día para otro, no está nada rico. O por lo menos, a mí no me gusta, pero ya se sabe, que para gustos...