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Bambas (o Cristinas) de nata

Sí, es un clamor popular. La gente adora las bambas de nata, las llame como las llame. Y digo esto porque en algunas partes de Galicia, que sepamos, se llaman "cristinas". En otros lugares cambian la bamba por la bomba, los suecos creen ver en ellas sus "semlas"...en fin, que nos hacen los ojos chirivitas. Vaya, que si el pueblo quiere bambas, yo me pongo manos a la obra.  Y la primera receta que encuentro me queda así de estupenda, así que, ¿cómo no la voy a compartir? Está sacada de Las Recetas de la Felicidad, con mi "modus operandi". Riquísimas.

Dificultad
Difícil
Preparación
30 min
Cocinado
10 min
Tiempo total
40 min
Raciones
6 Bambas
bambas (o cristinas) de nata

Ingredientes

  • 125 gramos harina de fuerza para la masa madre
  • 25 gramos levadura fresca masa madre
  • 100 ml agua masa madre
  • 200 gramos harina de fuerza
  • 200 gramos harina común
  • 100 gramos azúcar
  • 1 cucharaditas miel
  • 2 huevos
  • 75 gramos mantequilla
  • 100 ml agua
  • 1 pizca sal
  • 500 ml nata para montar para el relleno
  • 2 cucharadas azúcar para la nata
  • 0 al gusto azúcar glass para decorar

Preparación

  1. No es la receta más fácil del mundo, pero ya veréis qué bien la sacamos. Tras mucho trastear con los ingredientes, la forma más sencilla y rápida es ésta. ¡Comenzamos!
  2. La Masa Madre. Impresiona, parece como de la peli del Padrino, ¿eh? Tranquilos, no es más que la mezcla de levadura, agua y harina, que dejamos reposar unas horas y lo mezclamos después con el resto de ingredientes para preparar el bollo. Para eso utilizamos las tres primeras medidas de la lista de ingredientes. Disolvemos la levadura en el agua, lo mezclamos con una cuchara con la harina y la especie de blandi-blub resultante lo dejamos en el cuenco, tapado con un paño, un par de horas. Tiene que aumentar hasta el doble de su tamaño, así que dependiendo de la temperatura de la habitación puede tardar más o menos. Más calor, tarda menos.
  3. Derretimos la mantequilla en el microondas, procurando que no llegue a ponerse muy caliente, y medimos las cantidades que necesitamos de azúcar y harinas.
  4. En un bol en el que puedas meter la batidora de varillas, echamos los huevos y la miel, y comenzamos a batir. Echamos el azúcar, batiéndolo con los huevos, y vamos incorporando la harina. Cuando veamos que empieza a faltar líquido, vamos añadiendo a la vez el agua y la harina restante, hasta que tengamos una masa manejable. Entonces juntamos las dos masas (la que acabamos de hacer y la que tenemos reposando) y las amasamos juntas unos minutos.
  5. Por último, volvemos a colocar la masa en el bol y añadimos la mantequilla. Poco a poco, amasando, la mantequilla se irá incorporando a la masa, dándole flexibilidad y aroma. Nos aseguramos de que está todo bien mezclado dándole caña al amasado un ratito, y por fin pasamos al siguiente paso.
  6. Preparamos la bandeja del horno forrándola con papel de hornear, y repartimos la masa en seis bolas (sadrán unas bambas bien hermosas) suficientemente separadas, teniendo en cuenta que crecen mucho. Ahí las dejamos que leven otro rato, alrededor de una hora (esta no es una receta para unas prisas), hasta que vuelvan a subir.
  7. Precalentamos el horno a 180 grados.
  8. Antes de meterlas, las aplastamos muy suavemente para que tengan forma achatada, y las horneamos diez minutos. Cuando cojan colorcito, están listas. Las sacamos y las ponemos a airearse en una rejilla.
  9. La nata, muy fría, con el azúcar, la batimos con una batidora de varillas hasta que esté bien firme.
  10. Cuando las bambas estén frías, las cortamos por la mitad y las rellenamos con la nata usando una manga pastelera.

Notas

Lo de amasar es toda una ciencia. Parece que la pasta que tienes pegada a los dedos no se convertirá nunca en una masa, pero si eres perseverante, enharinas un poquito la encimera y las manos, amasas con brío, coges la masa, ¡pum! contra la encimera, amasas otra vez, lanzas otra vez...al final se consigue que deje de pegarse y se puede trabajar cómodamente. Si, para que deje de pegarse, echas demasiada harina (puedes echar un poco más, porque el tamaño de los huevos varía, también el tipo de harina influye), al final el bollo queda más compacto y más pesado. 

Claro, que algunos son más de crema que de nata. ¡Tranquilo, pueblo! Próximamente, receta de crema pastelera.

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Fuente: LRF