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Solomillo con manzana

Un plato perfecto "para unas prisas".  A pesar de la pintaza que tiene en la foto, no es una receta para nada elaborada, al contrario, es de las que apenas se puede clasificar como receta de lo fácil que es. Pero, eh, alguien tenía que mostrar esto al mundo... 

Dificultad
Fácil
Preparación
10 min
Cocinado
5 min
Tiempo total
15 min
Raciones
4 raciones
solomillo con manzana y queso de cabra

Ingredientes

  • 1 solomillo de cerdo
  • 1 manzana reineta
  • 0,5 queso de rulo de cabra
  • 8 loncha pan consistente
  • 1 cucharadas mantequilla
  • 1 pizca sal
  • 1 pizca pimienta negra
  • 1 gota aceite de oliva

Preparación

  1. Esto ni es una receta ni ná. Veréis qué sencillo:
  2. Limpiamos el solomillo de telillas y grasillas con un cuchillo afilado. Hacemos cortes un poco oblicuos para que nos salgan filetitos alargados y los aplastamos con la palma de la mano o con un mazo de mortero. Los salpimentamos.
  3. Tostamos el pan.
  4. Pelamos la manzana y hacemos rodajas, también hacemos rodajas con el queso de rulo.
  5. En una sartén con la mantequilla ponemos a dorar las manzanas. En otra sartén muy caliente con una gota de aceite de oliva ponemos los filetes del solomillo, dos minutos por cada lado, para que se doren, y en un huequecito de la sartén pasamos también las rodajas de queso de cabra, sólo unos segundos.
  6. Cuando todo tenga un color bien apetitoso, montamos tostada-solomillo-manzana-queso. Y le echamos por encima los jugos de la carne.

Notas

Verás que los filetes encogen un poco al cocinarse, por eso he calculado dos por persona. Si los has cortado más gorditos, calcula el punto, porque se te pueden quedar poco hechos, y eso ya depende de cómo te gusten. Compruébalo haciendo un cortecito con la punta del cuchillo en el centro del filete. 

También puedes optar por una versión mini, haciendo porciones más pequeñas que se coman de un bocado. Es ideal para cenas de picoteo, y si quieres, puedes prepararlos una hora antes y meterlos en el horno todos juntos en el último momento, porque fríos no tienen mucha gracia, pero calientes son una delicia. Con cinco minutos a cien grados será suficiente.