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Pollo asado con hierbas y limón

Así es el pollo asado que se ha comido siempre en mi casa (en realidad me estoy refiriendo a casa de mis padres, porque esta receta es de las que ha pasado de generación en generación), aromático, campestre, jugoso y se prepara prácticamente solo.

Dificultad
Fácil
Preparación
10 min
Cocinado
1 h 15 min
Tiempo total
1 h 25 min
Raciones
4 personas
pollo asado

Ingredientes

  • 1 pollo
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pizca sal
  • 1 pizca tomillo
  • 1 pizca romero
  • 1 chorreón zumo de limón
  • 1 vaso vino blanco
  • 1 chorrito aceite de oliva

Preparación

  1. Para cuatro personas, busca un pollo bien hermoso, de dos kilos al menos, si lo vais a comer como plato único. Claro, depende de cada uno, pero nosotros, que somos de buen comer, nos zampamos un pollo de 1.300 gr entre dos adultos y dos niños (muy pequeños), así, sin esfuerzo aparente. Y eso, sin ser de Bilbao. Ten en cuenta que gran parte son huesos y además la carne al horno tiene poca grasa, se lo puede uno permitir.
  2. Pide que te limpien el pollo y te lo vacíen. A mí, además me gusta cortar el culete del pollo y recortar un poco la piel que rodea el agujero por el que se ha vaciado, ya que suele tener mucha grasa. También escarbo bien dentro del pollo para eliminar las viscerillas que quedan pegadas a los huesos, no me gusta encontrármelas cuando me lo voy a comer. Precalentamos el horno a 190 grados.
  3. En un mortero machacamos los dientes de ajo con un poco de sal. Echamos tomillo y romero y un chorro de aceite de oliva, y untamos con esa pasta al pollo, intentando repartirlo bien por dentro y por fuera. No tiene que quedar cubierto de pasta, se trata de frotarlo para que coja los aromas. Colocamos el pollo en una bandeja o fuente que tenga un poco de fondo y que se ajuste al tamaño del pollo, pues va a soltar bastante jugo. Después al mismo mortero le echamos el vino y el zumo de limón, para recoger bien todas las especias, y regamos con esto al pollo. Cuando el horno esté caliente, lo metemos en la parte central.
  4. Como siempre digo, cada horno es un mundo, así que no dejes de echarle un vistazo de vez en cuando y lo riegas con el jugo que va soltando. A los cuarenta minutos más o menos, le damos la vuelta para que se dore por los dos lados. (si ves que se tuesta demasiado rápido, baja la temperatura del horno) En una hora y cuarto debería estar hecho (puedes comprobarlo abriendo un poco con un cuchillo en la zona de la pechuga), y si es un pollo más pequeño tardará menos. Ya ves, confío en tu criterio.

Notas

Hay dos formas de comer este pollo asado: una "de dieta" muy refinadamente y con tenedor, y otra forma que incluye comer con los dedos, chupar huesos y mojar mucho pan. Nosotros nos transformamos en una panda de auténticos cavernícolas, pero ¡cómo disfrutamos! Puedes aprovechar, ya que encendemos  el horno, para asar en otra bandeja unas patatas enteras y con piel, pinchándolas un par de veces con un tenedor y envueltas en papel de aluminio, y así tienes una guarnición fantástica sin ningún esfuerzo.