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Tortas de aceite y anises

Uno de los deliciosos aromas de mi infancia. Huelen a cumpleaños, a celebración, a velada familiar con chocolate. Y a opíparos desayunos y meriendas. Estas tortas de anís son un disfrute para los sentidos. Si llueve en la calle, hace un frío de perros y tienes una larga tarde por delante, no se me ocurre nada mejor que hacer.

Dificultad
Difícil
Preparación
30 min
Cocinado
25 min
Tiempo total
55 min
Raciones
4 Tortas grandes

Ingredientes

  • 250 gramos aceite de oliva
  • 2 manojo anises
  • 0,5 litros leche
  • 40 gramos levadura de panadero
  • 0,5 vaso agua
  • 400 gramos azúcar
  • 1 pizca sal
  • 750 gramos harina de fuerza
  • 750 gramos harina de trigo la harina normal, de toda la vida

Preparación

  1. En una cazuela grande, ponemos a freír los anises con el aceite de oliva, durante un minuto (crepitan un poquito). Esperamos a que se enfríe un pelín. Mientras, deshacemos la levadura en agua en un cuenco, y le añadimos un poco de harina, de la de de fuerza (como un vaso), mezclamos y esperamos a que suba. Tardará, dependiendo de la temperatura de la cocina, unos minutos.
  2. Retomamos la cazuela de aceite y añadimos la leche . Batimos ligeramente y añadimos el azúcar y la sal. Cuando vemos que la levadura amenaza con salirse del cuenco con vida propia, la echamos a la cazuela, y con un poco más de harina comenzamos a amasar. Lo ideal sería tener una amasadora. Si no tenemos, las batidoras de varillas suelen traer unas varillas para amasar que son más que útiles para ésto. Y si eso tampoco tenemos, haremos "brazo" con una cuchara, dale que te pego, y vamos añadiendo poco a poco harina de los dos tipos hasta que podamos meter las manos para amasar. En ese punto, sacamos la masa a una encimera espolvoreada de harina y amasamos un poquito . El punto de la torta está cuando la masa no se te pega a los dedos, no conviene añadir más harina porque el resultado final sería menos esponjoso.
  3. Separamos la masa en cuatro bolas, les damos forma de tortas aplastadas un poco separadas y las tapamos con un paño limpio esperando a que crezcan. Dependiendo de la temperatura de la habitación, tardarán entre dos y tres horas, el momento de hornear será cuando veamos que la masa ha doblado su tamaño. No lo dejamos reposar más tiempo de lo necesario o la levadura acabará bajando.
  4. Precalentamos el horno, y las espolvoreamos generosísimamente de azúcar. Las metemos de dos en dos (si te caben en la misma bandeja) a 180 grados, en la zona central del horno, hasta que tengan un maravilloso tono tostado. El azúcar queda un poco caramelizado, haciendo costra, divino. Espero que las disfrutes tanto como yo.

Notas

Sé que cuatro tortas parecen una cantidad exagerada, pero son tan ligeras y apetitosas que son un problema para la dieta, porque te las acabas en seguida. Regálale una a tu madre, anda, y otra la congelas dentro de papel de aluminio. Y la que te queda (porque una os la coméis en un santiamén), la tapas bien con papel de aluminio y te dura tres días sin problemas.

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