- platos principales
- segundos platos
- cena
- comida
Redondo de ternera mechado
Esta carne guisada nos viene de maravilla cuando tenemos que dejar comida hecha con antelación. Cada día que pasa está más rica, y se congela de maravilla, con su salsita. Además, se cocina en la olla, que es una ventaja en cuanto a rapidez y limpieza. La hacemos así:
- Dificultad
- Normal
- Preparación
- 25 min
- Cocinado
- 40 min
- Tiempo total
- 1 h 5 min
- Raciones
- 4 raciones
Ingredientes
- 1 kg redondo de ternera en una pieza
- 2 huevos
- 100 gramos jamón serrano
- 10 aceitunas
- 0,5 cebolla
- 0,5 puerro
- 2 zanahorias
- 1 tomate
- 1 pimiento
- sal y pimienta
- harina
- 1 chorreón aceite de oliva
- 1 manojo especias (tomillo, romero, laurel...)
- 1 diente de ajo
- 1 vaso vino blanco
- 1 vaso agua
Preparación
- Lo de la carne "mechada", imagino, hace referencia a las velas. Igual que la mecha de la vela la recorre por dentro de la cera, nosotros introducimos los ingredientes a lo largo de la pieza de carne para comunicarle su aroma y su sabor. Para ello sólo necesitamos un buen cuchillo largo y afilado.
- Antes de empezar, cocemos los huevos durante diez minutos, hasta que estén duros. Mientras se cuecen aprovechamos para pelar y cortar las verduras en trozos más bien pequeños, reservándolas para después. Cuando pasen los diez minutos, los enfriamos un poco con agua fría y los pelamos. Los cortamos en cuartos longitudinales.
- Colocamos la pieza de carne sobre la tabla, y clavamos un cuchillo tipo jamonero en uno de los extremos, poniendo el cuchillo paralelo a la mesa (suena la música de "Psicosis"). Con cuidado, apretamos hasta que salga por el lado opuesto, cruzando así toda la carne, y ampliamos un poco el corte para que nos entren las "mechas" con relativa comodidad. Haremos tres cortes, y en cada uno meteremos una cosa: aceitunas en uno, jamón en otro y huevo duro en el más grande. No te preocupes si se espachurra un poco, es normal. Hala, pon el cuchillo a buen recaudo, y no te cortes...
- Condimentamos la carne con la sal, las especias y la pimienta. Ponemos harina en un plato y pasamos bien la carne por ella, eliminando el exceso después.
- Cogemos la olla en la que vamos a cocinar. Tiene que ser suficientemente grande para que quepa la pieza de redondo tumbada. Echamos el aceite y el diente de ajo, y cuando esté caliente, metemos la carne, para ir dorándola por todos sus lados.
- Una vez hecho esto, sacamos la carne a un plato y en el mismo aceite, echamos las verduras. Las rehogamos con un pellizco de sal siete minutos. Añadimos un vaso de vino blanco, lo dejamos tres minutos más y volvemos a meter la carne en la olla, junto con el agua. Si utilizas olla a presión no hace falta que añadas mucha agua, la suficiente para cubrir las verduras. En caso de que vayas a hacerlo en una cazuela normal, prácticamente tendrá que cubrir también la carne, porque va a cocer mucho tiempo y el agua se irá evaporando.
- En olla a presión mantenemos la cocción durante media hora, desde que sube la válvula. Es una carne muy magra que tiende a ser seca, por eso viene bien que esté lo más blandita posible. En una cazuela que cueza al menos hora y media, a fuego lento.
- ¿Ya está? Pues, para terminar, sacamos la carne de la olla y dejamos que se enfríe lo más posible antes de rescatar el cuchillo y hacerla filetes. A la salsa le metemos la batidora para triturarla, y si está un pelín líquida, la reducimos cociéndola destapada unos minutos.
Notas
Para congelar el redondo es perfecto hacerlo en raciones individuales, una vez fileteado, y cubierto con su salsa. En cambio, si lo dejas cocinado con antelación, puedes guardar la pieza entera y aprovechar que esté bien frío para cortarlo con más facilidad en el momento de comer.
Éste es uno de esos platos de los que merece la pena hacer el doble de cantidad, ya que te supone el mismo esfuerzo y el mismo tiempo. Y siempre se agradece abrir el congelador y sacar una comida estupenda sin tener que volver a cocinar.
En casa nos encantan estos platos de salsas suculentas acompañados de puré de patatas. Es como una regla no escrita, pero tiene su motivo, porque se complementan perfectamente.