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Brochetas de pollo y hortalizas

Solapas principales

Descripción

Ya ves qué tontería: pollo pinchado en un palo. Y queda tan vistoso, y está tan bueno, que te lo quitarán de las manos. ¡Ah, y además es sanísimo!

Brochetas de pollo y hortalizas
plato completo - bajo en grasas - bajo en carbohidratos - sin gluten - sin lácteos
Dificultad: 
Fácil
Tipo de plato: 
platos principales - segundos platos
Para hacer con niños: 
1
Para tupper: 
0
Tipo de receta: 
Receta

Resumen

Yield
Brochetas
Prep time
15 minutos
Cooking time
15 minutos
Total time
30 minutos

Ingredients

3
pechugas de pollo
16
tomates cherry
1⁄2
pimiento rojo
1⁄2
pimiento verde
1
zumo de limón
1 pizca
comino
1 cucharadita
pimentón (dulce o picante, a tu elección)
1 cucharadita
sal
15 mililitros
aceite de oliva
1 pellizco
tomillo
1 cucharadita
azúcar moreno

Instructions

Venga, vamos a darle vidilla, que hoy vamos a comer rico y eso se agradece. ¡Pon música!

  • Namber uan: Mezclamos en un bol el aceite, el zumo de limón, el pimentón, el comino, la sal y el azúcar, con unas briznas de tomillo. 
  • Namber chu: Troceamos las pechugas de pollo en cuadraditos regulares, no muy gordos. Te tienen que caber en la boca de una sola vez, o casi. Lo ponemos en la marinada, lo removemos bien y lo dejamos reposar una horita al menos. Seguro que se te ocurre algo que hacer en este ratillo. 
  • Namber zri: Troceamos también los pimientos en cuadraditos de tamaño similar al pollo, y procedemos a ensartar en la brocheta: alternamos pollo, pimientos y tomates como más nos guste.
  • Y finalmente, fainali, ("it's the final countdown, ninonino...") calentamos una sartén grande y colocamos los pinchos para que se hagan. Moderaremos el fuego porque necesitamos que las verduras se cocinen un poco y el pollo no quede crudo. Nos acordamos de darles la vuelta para que se doren por todos lados, y listo. 

Notes

Bueno, ¡nos han quedado ideales! Ooh, yeah!!

Sólo una pizca de seriedad: precaución con las brochetas. Aunque a los niños les encanta participar en eso, realmente pinchan mucho, y se astillan en hebras finísimas y asesinas que pueden llegar a atravesar el dedo. No, no exagero. A mí no me ha pasado, pero a mi madre sí, así que ya sabéis. Los dedos lejos de la punta, por favor.

 

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A la India. Allá fuimos de viaje de novios. Yo embarazada, de once semanas, vomitando por las esquinas. No so-por-ta-ba los olores. Luchaba a brazo partido en cada restaurante: "¡not-spicy, please!" para luego llorar delante del plato que no era capaz de comerme, bajo la mirada asombrada del pobre camarero. Me ha costado años reconciliarme y volver a disfrutar con la comida india. Eso sí, en las maravillosas fotos que nos hicimos en ese maravilloso país aparezco muerta de hambre, ilusionada y feliz. ¡Que me quiten lo bailao!

Tenéis que probar esto. Es una delicia, rápido de hacer y realmente exquisito, a la altura de los currys más elaborados (iba a decir currados, pero me ha parecido pasarme de graciosilla). Acompañado de un sencillo arroz hervido disfrutaréis de un plato exótico y original.

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